Referéndum

Estoy en crisis ideológica, aunque eso no es extraño en mí. Hace tiempo decidí ir por libre y no aferrarme a ninguna rama política. Hay gente que lo ve un acto hipócrita, yo tan sólo lo veo como una mayor libertad intelectual, como diría Joan Fuster*.

Sin embargo, como demócrata no puedo calificar un referéndum como absurdo, como he leído en algún artículo. En una sociedad democrática un referéndum sólo puede legitimar su resultado. Quizá, éste sea para cambiar la Constitución actual, la que fue todo un logro en 1978 por las circunstancias que la rodeaban pero, y ¿hoy en día?

Los cambios siempre asustan porque no sabemos qué se desarrollará posteriormente, es lo que tienen las ciencias sociales, que no tenemos un laboratorio para trabajar con hipótesis y ver qué resultaría. No obstante, no podemos por ello, quedarnos estancados, siendo esclavos de las propias cadenas que elaboramos en la época de la transición.

Ahora, nos encontramos en otra. Ahora, es el momento de juntarnos y decir “Hey conciudadan@s, ¿qué queremos?”. Como si de un grupo de amigos se tratara para decidir qué hacen un fin de semana. Puede parecer desconsiderado pero, en realidad, es que es más fácil de lo que parece, el diálogo simple y llano.

Un referéndum sobre el modelo estado, a través del cual las regiones puedan dictaminar con quién quieren convivir.

Un referéndum sobre la forma de gobierno, en el que los nacionales de un estado puedan deliberar qué instituciones desean que los representen.

Sanlppms.

 


 

*“Tota convicció -convicció seriosa- se us convertirà en prejudici per a les conviccions ulteriors. Penseu-hi. Cada convicció que adquiriu és un prejudici més que acumuleu. I ja sabeu què vol dir un prejudici: un vici d’origen. Si sou zelosos de la vostra llibertat intel·lectual, si aspireu a conservar la “disponibilitat permanent” que n’és el pressupòsit, heu d’esforçar-vos per ser homes d’escasses conviccions. El fanàtic és un convençut: un individu que està convençut de tot, que té moltes conviccions. No crec que el fanatisme sigui una perspectiva gaire amable. La prudència, virtut cardinal, aconsella evitar aquestes exasperacions mentals i morals. I al capdavall, per circular per la vida, no calen massa conviccions. N’hi basten tres o quatre. Només.”
JOAN FUSTER, “Convicció”, Diccionari per a ociosos.
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Un poco de mí.

Política, democracia, solidaridad, máximo y un egoísmo generoso.

Hace un par de días una amiga me envió un e-mail hablándome sobre un nuevo partido político que se ha constituido. Un partido que aboga por una democracia más participativa y me ha hecho reflexionar.

Siendo adolescente, no me gustaba cómo funcionaba la sociedad, así, decidí matricularme en Ciencias Políticas. Durante los primeros años de carrera, veía que mis compañeros, la mayoría de ellos, tenían ideas ya muy claras respecto a los objetivos a alcanzar, y yo, con mi particular manera de analizar las cosas, no sabía dónde posicionarme. El profesor de Derecho Constitucional me dijo “Sandra, te mojas las puntitas de los pies y yo quiero que te tires de lleno a la piscina”. Yo simplemente no podía tirarme de lleno pues, sentía que necesitaba más información, más conocimiento para hacerlo, para poder defender o atacar una idea.

A mitad de carrera, me fui a Francia a estudiar, conocí a personas de otros países, de otras culturas y con otras ideas. Un año muy enriquecedor, y yo volví a mi universidad con muchísima más información, sobre la globalización y el imperialismo, sobre la libertad y la igualdad, sobre el civismo y el cinismo.

Un año después se desencadenó el movimiento 15-M y yo me vi envuelta en él, siempre había anhelado vivir algo parecido al Mayo del 68 y aproveché la oportunidad. Iba a las asambleas de mi ciudad, con micrófono en mano, escondía los nervios y explicaba cómo funcionaba el sistema y el porqué éste no me gustaba.

Al paso de los meses, vi que aquello no funcionaba, había nacido una relación con las personas que allí pasaban más tiempo, y se vio el orgullo de algunos, la envidia de otros o el sentimiento de superioridad o inferioridad que destacaba en algunas personalidades. Con micro en mano, dije que aquello no era lo que yo esperaba, que aquel tampoco era el camino. Y de ahí surgió mi Revolución Soñada.

Hace un par de días, cuando leí y vi los vídeos que mi amiga me había enviado yo… no logré sentir nada.

La política es muy parecida al fútbol. Todo el mundo entiende.

Y sí, por supuesto todos tenemos el derecho de expresarnos, siendo como sea, sabiendo o sin saber. Todos nos podemos enriquecer pero, ahora bien, yo no le abriría la cabeza a una persona con un tumor cerebral para extraérselo ni tampoco viviría en una casa construida por mi misma. Todos no entendemos. Y, es normal. Contamos con un tiempo limitado, con una vida limitada, y nos hemos de especializar en algún área de conocimiento. Y para ello, debemos de contar con una igualdad en derechos y en oportunidades, para poder formarnos en aquello que nos sintamos más atraídos, sea cual sea la razón.

Enlazando esta igualdad con la democracia participativa, yo misma tuve que investigar sobre cómo hacerla realidad, presupuestos participativos, más consultas… No obstante, no es una fórmula universal, ni garantiza el éxito, como se pudo ver en las asambleas del 15-M, al menos NO HOY POR HOY. Por consiguiente, considero que es necesario un filtro, estoy a favor de la democracia representativa, en el sentido que sean unos los que marquen las prioridades, el hilo conductor de la historia. Suena elitista, es elitista. Esencial es, en una buena democracia representativa, saber marcar esas prioridades, y es en eso en lo que fallamos pero, no en la fórmula, como he escuchado alguna vez “es la mejor de las peores”. Llegará el día, ese día en el que como dice Serrat: que todo sea como está mandado y que no mande nadie. Y antes de ese día, llegará también la democracia participativa, con todas las nuevas herramientas que tenemos, como Internet, que ya la acercan pero, que como personas aún nos queda mucho camino que recorrer.

A pesar de lo dicho, me fascinan los movimientos sociales o que se constituyan nuevos partidos políticos porque es una clara señal de la conciencia social. Esa conciencia que nos hace entender la situación del prójimo y la de un colectivo, las dificultades que atraviesa, sus necesidades… digamos, una visión solidaria global.
Sin embargo, pienso que hay muchas maneras de mostrar esta solidaridad y no todas son apropiadas para todas las personas. Yo, por ejemplo, he asistido a varias manifestaciones, tampoco muchas, porque enseguida me di cuenta que eso no es lo mío. No me siento cómoda gritando en la calle, ni con la energía que ahí se genera. Soy sensible en ese aspecto, notaba unas vibraciones de rabia, de odio e incluso violencia, no física afortunadamente sino verbal o algo más energético. Así descubrí, que no iba conmigo hacer eso, a pesar de que sí quiera revindicar un cambio hacia una mayor generosidad, solidaridad, humanidad… Amor, al fin y al cabo.

Por esto mismo, aposté por un cambio interior, por ser coherente conmigo misma. Me esfuerzo por ser una buena hija, una buena hermana, una buena amiga, una buena persona. Me esfuerzo por ser una buena ciudadana y respetar las reglas, se ha de solicitar una beca si es necesaria, se han de pagar los impuesto si queremos que las pensiones u otras pagas aumenten. Pequeños pasos para cambiar a largo plazo.

Y, además de esto, tengo presente una cita que el profesor de Filosofía Política nos comentó: “Maximiza tu máximo”. Aun el preso que es privado de su libertad y está entre rejas, puede ampliar su libertad. El acto de soñar es el que nos hace seguir hacia delante. Y siempre podemos maximizarlo.

Por último decir que las personas más cercanas a mí, me han hecho ver el egoísmo como la clave de la generosidad. Egoísmo en el sentido del propio interés que tiene una persona por sí misma, por sentirse bien, por alcanzar su felicidad. Me di cuenta que cuando tengo tiempo para escribir, para hacer deporte, para escuchar música o para bailar yo sola en mi casa, me hacía sentir bien. Y que cuando me sentía bien, hablaba mejor a mis familiares, a mis amigos, a mis conocidos. Y además, desarrollaba un sentimiento de compasión hacia aquellas personas que estaban en peor situación que yo y eso hacía que deseara prestarles mi ayuda. Es ese el egoísmo al que me refiero, con el cual podemos ser capaces de transmitir buena energía a los demás, a la humanidad y a la Madre Tierra en general. Podemos contribuir a un mundo mejor.

Como escribió Walt Whitmann*: Que estás aquí – que existe la vida y la identidad; Que prosigue el poderoso drama, y que puedes contribuir con un verso.

En conclusión, al único partido al cual le puedo dedicar tiempo ahora mismo, es al de mi propia vida, el que puede parecer diminuto pero, como ya sabemos, el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo.

Sanlppms.


 

O Me! O Life!*

O Me! O life!… of the questions of these recurring;

Of the endless trains of the faithless—of cities fill’d with the foolish;

Of myself forever reproaching myself, (for who more foolish than I, and who  more faithless?)

Of eyes that vainly crave the light—of the objects mean—of the struggle ever renew’d;

Of the poor results of all—of the plodding and sordid crowds I see around me;

Of the empty and useless years of the rest—with the rest me intertwined;

The question, O me! so sad, recurring—What good amid these, O me, O life?

Answer.

That you are here—that life exists, and identity; That the powerful play goes on, and you will contribute a verse.

ADOLFO SUAREZ, quien de la política hizo arte.

Hoy ha fallecido quien fue el primer Presidente de Gobierno de España tras el Franquismo. Le tocó pilotar la época más interesante en la historia política de un país, la Transición de un régimen dictatorial a uno democrático. Con la fórmula de ruptura pactada, la Ley para la Reforma Política de su compañero Fernández Miranda, es una obra de arte jurídica, en un folio, sin salir de la legitimidad del propio régimen, instaurar uno nuevo. Impresionante. Digno de admirar si somos conscientes de las dificultades que tuvo que vadear.

Fiel siempre a la Democracia, quería escuchar y que pudieran ser escuchados todos los partidos políticos, y considerar también sus ideales. Tal vez, por este mismo carácter democrático tan marcado no tuvo grandes aliados políticos. Algunos no se fiaban de él por su propio pasado franquista, y otros sentían miedo por sus grandes avances y propuestas. No estaba definido, no defendía a ultranza nada más que la Democracia, y eso asustaba y asusta. En este aspecto, no me puedo sentir más identificada. No quiero definirme, no quiero cogerme de la mano a ningún pensamiento para dejarme arrastrar con todo el rebaño. Es más difícil vivir y contestar cuando te preguntan esperando una respuesta única, y es que no la hay. Recordando a Nietzsche, ninguna valoración es en sí misma universal o absoluta.

Y por todo ello, Suárez anduvo con pies de plomo, de la única manera que pudo hacerlo si no quería avivar las divisiones, aún existentes hoy en España. Y sí, muchas personas dicen que pudo hacer más, y él mismo no se llegó a sentir conforme. Sin embargo, con tan poco tiempo resolver temas por consenso como el de las Autonomías, si lo llegan a hacer… hubiera sido todo un prodigio. Tema que aún no está resuelto, y temo que no tienen energía los que mandan hoy en día para ponerse manos a la obra. Sí, una gran diferencia son las ganas de trabajar con las que contaban los políticos en el ’77 respecto a los actuales.

Amante de la CONCORDIA, consciente del valor del CEDER para poder ganar todos en conjunto, un gran orador que elevaba a LITERATURA sus discursos. Afiliado de la CONVIVENCIA, incondicional de la DEMOCRACIA. “Gracias a todos por todo”.

Gracias Adolfo Suárez.

Sanlppms.

“Creo que tengo fuerza moral para pedir que en el futuro no se recurra a la inútil descalificación global, a la visceralidad o el ataque personal, porque creo que se perjudica el funcionamiento de las instituciones democráticas”.
El 29 de enero de 1981, Adolfo Suárez en un mensaje por televisión al país anunciando su dimisión.