Un poco de mí.

Política, democracia, solidaridad, máximo y un egoísmo generoso.

Hace un par de días una amiga me envió un e-mail hablándome sobre un nuevo partido político que se ha constituido. Un partido que aboga por una democracia más participativa y me ha hecho reflexionar.

Siendo adolescente, no me gustaba cómo funcionaba la sociedad, así, decidí matricularme en Ciencias Políticas. Durante los primeros años de carrera, veía que mis compañeros, la mayoría de ellos, tenían ideas ya muy claras respecto a los objetivos a alcanzar, y yo, con mi particular manera de analizar las cosas, no sabía dónde posicionarme. El profesor de Derecho Constitucional me dijo “Sandra, te mojas las puntitas de los pies y yo quiero que te tires de lleno a la piscina”. Yo simplemente no podía tirarme de lleno pues, sentía que necesitaba más información, más conocimiento para hacerlo, para poder defender o atacar una idea.

A mitad de carrera, me fui a Francia a estudiar, conocí a personas de otros países, de otras culturas y con otras ideas. Un año muy enriquecedor, y yo volví a mi universidad con muchísima más información, sobre la globalización y el imperialismo, sobre la libertad y la igualdad, sobre el civismo y el cinismo.

Un año después se desencadenó el movimiento 15-M y yo me vi envuelta en él, siempre había anhelado vivir algo parecido al Mayo del 68 y aproveché la oportunidad. Iba a las asambleas de mi ciudad, con micrófono en mano, escondía los nervios y explicaba cómo funcionaba el sistema y el porqué éste no me gustaba.

Al paso de los meses, vi que aquello no funcionaba, había nacido una relación con las personas que allí pasaban más tiempo, y se vio el orgullo de algunos, la envidia de otros o el sentimiento de superioridad o inferioridad que destacaba en algunas personalidades. Con micro en mano, dije que aquello no era lo que yo esperaba, que aquel tampoco era el camino. Y de ahí surgió mi Revolución Soñada.

Hace un par de días, cuando leí y vi los vídeos que mi amiga me había enviado yo… no logré sentir nada.

La política es muy parecida al fútbol. Todo el mundo entiende.

Y sí, por supuesto todos tenemos el derecho de expresarnos, siendo como sea, sabiendo o sin saber. Todos nos podemos enriquecer pero, ahora bien, yo no le abriría la cabeza a una persona con un tumor cerebral para extraérselo ni tampoco viviría en una casa construida por mi misma. Todos no entendemos. Y, es normal. Contamos con un tiempo limitado, con una vida limitada, y nos hemos de especializar en algún área de conocimiento. Y para ello, debemos de contar con una igualdad en derechos y en oportunidades, para poder formarnos en aquello que nos sintamos más atraídos, sea cual sea la razón.

Enlazando esta igualdad con la democracia participativa, yo misma tuve que investigar sobre cómo hacerla realidad, presupuestos participativos, más consultas… No obstante, no es una fórmula universal, ni garantiza el éxito, como se pudo ver en las asambleas del 15-M, al menos NO HOY POR HOY. Por consiguiente, considero que es necesario un filtro, estoy a favor de la democracia representativa, en el sentido que sean unos los que marquen las prioridades, el hilo conductor de la historia. Suena elitista, es elitista. Esencial es, en una buena democracia representativa, saber marcar esas prioridades, y es en eso en lo que fallamos pero, no en la fórmula, como he escuchado alguna vez “es la mejor de las peores”. Llegará el día, ese día en el que como dice Serrat: que todo sea como está mandado y que no mande nadie. Y antes de ese día, llegará también la democracia participativa, con todas las nuevas herramientas que tenemos, como Internet, que ya la acercan pero, que como personas aún nos queda mucho camino que recorrer.

A pesar de lo dicho, me fascinan los movimientos sociales o que se constituyan nuevos partidos políticos porque es una clara señal de la conciencia social. Esa conciencia que nos hace entender la situación del prójimo y la de un colectivo, las dificultades que atraviesa, sus necesidades… digamos, una visión solidaria global.
Sin embargo, pienso que hay muchas maneras de mostrar esta solidaridad y no todas son apropiadas para todas las personas. Yo, por ejemplo, he asistido a varias manifestaciones, tampoco muchas, porque enseguida me di cuenta que eso no es lo mío. No me siento cómoda gritando en la calle, ni con la energía que ahí se genera. Soy sensible en ese aspecto, notaba unas vibraciones de rabia, de odio e incluso violencia, no física afortunadamente sino verbal o algo más energético. Así descubrí, que no iba conmigo hacer eso, a pesar de que sí quiera revindicar un cambio hacia una mayor generosidad, solidaridad, humanidad… Amor, al fin y al cabo.

Por esto mismo, aposté por un cambio interior, por ser coherente conmigo misma. Me esfuerzo por ser una buena hija, una buena hermana, una buena amiga, una buena persona. Me esfuerzo por ser una buena ciudadana y respetar las reglas, se ha de solicitar una beca si es necesaria, se han de pagar los impuesto si queremos que las pensiones u otras pagas aumenten. Pequeños pasos para cambiar a largo plazo.

Y, además de esto, tengo presente una cita que el profesor de Filosofía Política nos comentó: “Maximiza tu máximo”. Aun el preso que es privado de su libertad y está entre rejas, puede ampliar su libertad. El acto de soñar es el que nos hace seguir hacia delante. Y siempre podemos maximizarlo.

Por último decir que las personas más cercanas a mí, me han hecho ver el egoísmo como la clave de la generosidad. Egoísmo en el sentido del propio interés que tiene una persona por sí misma, por sentirse bien, por alcanzar su felicidad. Me di cuenta que cuando tengo tiempo para escribir, para hacer deporte, para escuchar música o para bailar yo sola en mi casa, me hacía sentir bien. Y que cuando me sentía bien, hablaba mejor a mis familiares, a mis amigos, a mis conocidos. Y además, desarrollaba un sentimiento de compasión hacia aquellas personas que estaban en peor situación que yo y eso hacía que deseara prestarles mi ayuda. Es ese el egoísmo al que me refiero, con el cual podemos ser capaces de transmitir buena energía a los demás, a la humanidad y a la Madre Tierra en general. Podemos contribuir a un mundo mejor.

Como escribió Walt Whitmann*: Que estás aquí – que existe la vida y la identidad; Que prosigue el poderoso drama, y que puedes contribuir con un verso.

En conclusión, al único partido al cual le puedo dedicar tiempo ahora mismo, es al de mi propia vida, el que puede parecer diminuto pero, como ya sabemos, el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo.

Sanlppms.


 

O Me! O Life!*

O Me! O life!… of the questions of these recurring;

Of the endless trains of the faithless—of cities fill’d with the foolish;

Of myself forever reproaching myself, (for who more foolish than I, and who  more faithless?)

Of eyes that vainly crave the light—of the objects mean—of the struggle ever renew’d;

Of the poor results of all—of the plodding and sordid crowds I see around me;

Of the empty and useless years of the rest—with the rest me intertwined;

The question, O me! so sad, recurring—What good amid these, O me, O life?

Answer.

That you are here—that life exists, and identity; That the powerful play goes on, and you will contribute a verse.

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La Revolución Soñada

Mientras que la mente humana no cambie, el mundo no cambiará.
Mientras que nos dejemos llevar por las bajas pasiones, como nos contaba Platón, el mundo no cambiará.

El mundo, la sociedad, el sistema está en manos de los humanos, y si, nosotros, los humanos seguimos actuando con afán, con ambición, por envidia, venganza o desesperación, el mundo no cambiará.

Dejemos de lado al Miedo.

Concentrémonos en el Presente. Mira a tu alrededor, sentado, leyendo estas líneas… ¿qué hay de malo en este momento? Relájate. Deja la mente y observa… respira… contempla… y, finalmente, llega la sonrisa.

La Revolución ha de empezar en el INTERIOR de los seres humanos.

Si nos encontramos en paz tenemos mucho más que dar, que inspirar y aportar al resto de los seres vivos.

¿Un problema? Siéntate y busca el inicio, el cómo se desarrolló y el por qué llegaste a esa situación. Se hace la luz. Aprendes de los errores que hubo en el procedimiento, la próxima irá mejor.

No deja de ser Ciencia, para descubrir algo exitoso se necesita más de un intento. Para aprender y descubrir la Vida también. Una vida con luz, colores, seres vivos y llena de sensaciones apacibles.

Aprendamos a vivir y el mundo cambiará.

Sanlppms.

PD. La revolución, la Verdadera Revolución se desata siempre en el interior de cada uno. ¿El sistema? Éste nos ha de ayudar a aprender a vivir, centrándonos en lo que merece realmente la pena como seres vivos, que no deja de ser otra cosa que la Madre Naturaleza, la VIDA.