El procés

Esta noche estudiando la Ley 40/2015 me vinieron todas estas palabras.

Estamos jugando a un juego, dígase el parchís, sobre el cual hemos pactado, o pactaron, las reglas de juego.

Un jugador, mejor, varios jugadores, consideran que las reglas han de cambiar. Y oye, resulta que en las propias reglas del juego están las herramientas y el procedimiento a seguir para cambiarlas. Ahora bien, estos jugadores en vez de intentar aplicarlas a una, pues ya llevan tiempo quejándose, deciden cortar su cachito de tablero y empezar un juego nuevo ellos solos. ¿Por qué? Quizá sea porque piensan que siguiendo las reglas igual no conseguirían los cambios que quieren, o tal vez porque las consideran injustas de por sí… o porque las quieren cambiar y punto.

El caso es que esto desecha: la seguridad jurídica, básica para establecer un orden; el servicio con objetividad de los intereses generales, recalco Generales; la participación, la confianza y la lealtad de y para el pueblo; la claridad de lo que se puede o no se puede hacer… Sigue leyendo

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Referéndum

Estoy en crisis ideológica, aunque eso no es extraño en mí. Hace tiempo decidí ir por libre y no aferrarme a ninguna rama política. Hay gente que lo ve un acto hipócrita, yo tan sólo lo veo como una mayor libertad intelectual, como diría Joan Fuster*.

Sin embargo, como demócrata no puedo calificar un referéndum como absurdo, como he leído en algún artículo. En una sociedad democrática un referéndum sólo puede legitimar su resultado. Quizá, éste sea para cambiar la Constitución actual, la que fue todo un logro en 1978 por las circunstancias que la rodeaban pero, y ¿hoy en día? Sigue leyendo