La huella mágica

Fue mi amiga Dianel, la que hace poco me habló de Milan Kundera. Con su concepto de huella mágica me hizo sonreír, y aprehender el sentimiento que ahora llevo conmigo. Explicaría algo más, pero qué mejor que exponer el propio fragmento de su libro La insoportable levedad del ser”:

Regresó a su piso, hasta donde llegaba el sonido de las campanas de la Iglesia de Saint-Pierre. Aquel mismo día le habían traído la mesa de la tienda. Olvidó a Marie-Claude y a sus amigas. Y por un momento olvidó también a Sabina. Se sentó a la mesa. Estaba contento de haberla elegido él mismo. Había vivido veinte años rodeado de muebles que no había elegido él. De todo se encargaba Marie-Claude. En realidad es la primera vez Sigue leyendo

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