Agendas, palabras y arte.

Ayer estuve revisando viejos apuntes y me encontré con agendas de cursos pasados. Especialmente la del 2006/2007 me sorprendió. Tenía en aquella época la costumbre de anotar la mejor frase del día, además de pegar las entradas del cine, servilletas de bares e incluso etiquetas de bebidas.

Nueve años después, me siento agradecida por la persona que fui, aquella que dedicaba parte de su tiempo a organizar los recuerdos y cuidar el más mínimo detalle, con el fin de que en un día como el de ayer me encontrara la agenda y reviviera lo vivido, y hasta aprendiera de mi pasado.

Son muchas las palabras ahí escritas, sin embargo, las que escribo a continuación no pertenecen a mí, sino a una amistad corta, pero intensa y profunda.

“El arte es subjetivo, abstracto concretamente hablando y concreto abstractamente definido. Es una sonrisa, es una lágrima, es una sonrisa encima de una lágrima… es una sonrisa que sabe a lágrima. Es vivir por nada cuando se siente todo. Y te diré que el arte soy yo y eres tú.”

Yo añadiré que también es arte el recordarte, y más poder leerte y saber que, en este momento, sigues dando pensamientos y definiciones a las personas que te rodean, con un ritmo poético invitando a un sosiego general y espontáneo muy agradable.

Una vez más, el arte es política, la del saber hacer, la de contribuir al crecimiento personal y al enriquecimiento del alma, en este caso a través de las palabras. Surtiendo directamente efecto en uno mismo y de ahí, al bien común, a la buena convivencia, al supuesto fin de las instituciones que nos gobiernan.

Cada uno de nosotros tenemos mucho más poder del que podemos llegar a imaginar. Pues igual que mi viejo amigo, quien sigue liberando sus palabras, creando su propia política, tú también puedes.

Influye y contribuye.

Cualquier acto puede ser eminente para alguien. Suéltalo, suéltate.

Sanlppms.

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La segunda oportunidad

Leo no comprendía, no sabía la razón. Tal vez, pensaba, era por su carácter pasional e impulsivo o, quizá, tan sólo era una cuestión de tiempo y de lugar. Con Anabel pasaba momentos cálidos y agradables, sin embargo, algo le decía que no era ése su camino. No la veía capaz de luchar por su amor, lo abandonaría todo al destino. Cuando la conoció hubo magia, mas al poco tiempo comenzó a fijarse en esos pequeños detalles que hacían que no fuera para él, su alma gemela. Aún así no quería dar por terminada la relación, huía del sentimiento de cobardía, deseaba intentarlo, que la renuncia no fuera una opción, prefería perder a no jugar.

Mientras Anabel no tenía prisa, vivía relajada e intentaba centrarse en el presente, con sus preocupaciones e inseguridades. No deseaba forzar el momento, a pesar de que Leo siempre le ofrecía pequeños amaneceres, ella los rechazaba. Tampoco comprendía, no sabía el motivo, mas con su ritmo pausado prefería pasar tiempo con amigos antes que profundizar con Leo. Parecía tenerlo todo y sus amigos apoyaban abiertamente la relación, pero sólo ella había conversado más con él, sólo ella tenía sus ojos. Y su visión era de un niño con muchas ganas de vivir, que lo quería catar todo, que se cuestionaba todo y Anabel no se veía con fuerzas suficientes para seguirle el ritmo. De un cierto modo le daba pereza y sabía, en el fondo, que esa pereza no podía augurar algo bueno.

Leo y Anabel querían encontrar a alguien, esa persona capaz de darles una segunda oportunidad, con el deseo de conocerlos, con la habilidad de aclarar sus propias ideas y mostrarles nuevos colores y nuevas notas musicales antes no percibidas. Esa persona capaz de inspirarles y hacerles levitar.

Cada uno por separado, sin conocer el porqué, eran conscientes que no tenían enfrente de aquella bonita mesa a esa persona tan especial. Aquella oportunidad capaz de darles una segunda.

Sanlppms.