Disfrutemos de la jornada…

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que esto se acaba.

La sensación de ser extraña en un lugar, y querer conocer, querer empaparte de la cultura, de su pensamiento, de su estilo de vida. Motivación.

El rico olor a mantequilla que desprende un croissant y su bocado… Mmmmm. Junto con el café que prepara tu garganta y tu cuerpo para una radiante mañana. Deleite.

Él. Esa huella mágica que dejó en ti. Cuando tienes dudas siempre recurres a esa persona, qué haría, qué me diría. Amor.

La melodía. Aquella que no sabes si nada más escucharla se ha amoldado a tu ser o, más bien,  al contrario. Tiene tal poder que puede que sea tu ser quien se haya ajustado a ella. Comprensión.

El lugar. Donde estás, simple y natural. Donde fluye la concentración. Calma.

Sanlppms.

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En la oficina

Tímido y encantador que pasa desapercibido pero, cuando te fijas en él ya no hay vuelta atrás. Es entrar a la oficina e inconscientemente tu mirada ya lo ha localizado, y si no está, todos tus sentidos están pendientes de todos los movimientos que ocurren alrededor de la entrada.

Tímido que si le das tiempo, y haces el descanso del café junto él empezará a abrirse. Primero te preguntará por ti: ¿cómo estás?, ¿cómo va Sigue leyendo

Veintialgo

Después de la adolescencia.

Se despertó antes de que sonara el despertador. Había dormido relajada, tuvo un bonito sueño y sus ojos se habían abierto suavemente. Con una sonrisa, puso la música de ese cuarteto de Liverpool y se metió a la ducha.

Me abro al amor, me abro al dolor, porque quiero y deseo Vivir, experimentar, sentir. Quiero reír y quiero llorar, quiero dar saltos de alegría y quiero dar patadas de rabia. Quiero gritar de excitación y quiero gritar de enfado. Deseo vivir todo lo que se me cruce en el camino, deseo aprovechar cada oportunidad, deseo decir sí. Quiero lanzarme de lleno a todo ese conjunto de sentimientos y sensaciones que llaman Vida. Quiero ayudar y quiero dejarme ayudar. Quiero correr y quiero pasear. Contemplar y crear.

Deseo que mi vida se multiplique y se divida y se vuelva a multiplicar, deseo cazar y ser cazada. Deseo respirar por algo aunque lleguen los momentos también de respirar por respirar. Todo es necesario, todo es mi camino. Sigue leyendo

10 cafés con 50 cigarillos

 

Ésta era la dosis diaria de mi padre hasta que cayó enfermo. Recuerdo bien la respuesta, tenía 14 años, cuando le pregunté algo así como “papá, ¿tú quieres morir por fumar?” Y me respondió  “de algo tengo que morir, y quiero que sea DISFRUTANDO”.

Ahora lo veo y está enfermo y feliz. Siempre ha asumido las consecuencias, se queja lo justo, pero no se reprocha nada. Sabe que sus acciones tienen consecuencias, las está sufriendo. Sin embargo, le puedes ver en el rostro que es feliz.

Ser/Estar feliz, para los que hablamos español ser feliz es diferente a estar feliz. Es más jodido llegar a ser feliz que estarlo. No obstante, en mi padre puedo ver que aunque no esté bien, es feliz.

Durante los años que estoy a su lado, es decir, toda mi vida, si hay algo que siempre intenta darme es motivación. Actividad, movimiento, acción, dirección, entusiasmo, fuerza, energía, VIDA. Esto es lo que me viene a la mente cuando pienso en él.

El refrán popular que dice “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Y no sólo en relación a tus responsabilidades o deberes, sino también el salir, el quedar con amigos, el pedir una copa, el bailar, el viajar, el aprender algo nuevo por curiosidad, el ponerte a leer, a escuchar música (en su caso, música clásica o boleros aunque sea un rockero), a ver una película por puro placer… el DISFRUTAR.

Disfrutar: dis> separación; fructus> fruto. Sacar la fruta o gozar del producto de algo.

Simplemente gozar del producto de la propia VIDA.

Escribiendo ahora, me acuerdo del fragmento de H.D. Thoreau que tengo colgado en “Información básica”. Y entiendo la influencia, sé de dónde viene.

También lo aplica en las relaciones con otras personas. Mi padre si tiene la oportunidad de hablar con alguien y conocerle, lo hará. Me acuerdo de aquel “telepizzero” en la moto, parada en el semáforo junto a nuestro coche. Le habló, y vaya risas en los escasos minutos que puede durar un semáforo en rojo.

Eso mismo también me ha enseñado, siempre, a toda persona, siempre que tengas la oportunidad, intenta conocerla, todos tenemos algo que decir. Todos nos podemos echar unas risas y, de nuevo, DISFRUTAR.

#aprendiendoavivir

Sanlppms.

Marzo 2012