Hoy me ha sonreído

Esta mañana he vuelto a ver a ese hombrecito mayor desde lejos, con su paso pausado. Me he acordado que ya había escrito sobre él, y he recuperado las siguientes palabras del mes de mayo.

Hoy me ha sonreído.
Estaba en la sala de estudio, ya cansada y con hambre, pero, sin haberme acabado la materia. Así pues, fui a comprarme algo para cenar y decidí tomármelo en un banco, sentada y contemplando a la gente que pasaba.
Ahí estaba yo, calmada y contenta por la determinación de volver a entrar a estudiar de nuevo, saboreando mi porción de pizza de verduras, cuando alcé la vista y lo vi.
Era un hombre más viejo y más bajo, con la chepa más corva que la que él tenía, pero, con su mismo tono de piel y la misma pose al caminar tranquilamente, con las manos entrelazadas por detrás, en la espalda. Estaba mirándome y, justo dio un paso colocándose enfrente de mí, me sonrió. Él me sonrió, él me sonríe.
No sé el motivo de mi percepción, si ya he dicho que no era igual que él, mas me advino la sensación que estaba allí.
Él sigue conmigo, independientemente donde su cuerpo yace. Su alma me ha sonreído.

Sanlppms.

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Ella tiene un secreto.

Ella guarda algo en su interior, tras esa piel blanca y ese pelo pelirrojo, tras esa mirada azul que te traspasa.
Ella sabe de su esencia, de su luz. Y cada vez que habla con esos labios sonrosados demuestra la paz en la que se encuentra su alma.
Ella es especial y alcanzará todo aquello que desee alcanzar. Hay algo en su interior estático, que no se perturba, todo lo observa con  detenimiento y sonríe.
Ella, en su casa con su familia, en la universidad con sus amigos, paseando por las calles de Madrid.
Ella guarda algo en su interior que no cambia, ni varía.

Sanlppms.

Yo, mi, me, conmigo

Adoro esos momentos. Hoy los he bautizado como “yo, mi, me, conmigo” modificando el nombre de una canción de Joaquín Sabina.

Cuando practico yoga, cuando estoy corriendo, cuando paseo por el Raval, cuando estoy dentro del agua, cuando paseando por el parque se me ocurre una idea y me siento a escribirla, cuando leo y el libro consigue atraparme, cuando me centro en mis sensaciones en compañía…

La primera vez que identifiqué un momento así, fue esquiando, de repente me di cuenta que sólo era izquierda, derecha, izquierda, derecha… mientras observaba la pista.

Son esos momentos en los que estás en movimiento pero tu mente está calmada, te limitas a SER, no piensas en nada ni en nadie, por increíble que parezca logras ESTAR con cada átomo de tu ser en ese momento. Fluyes, te dejas llevar, eres totalmente consciente porque no utilizas la conciencia. En ese momento no.

Y son esos momentos, los que te inyectan de energía, los que te dan fuerza mental  y espiritual, los que te hacen amar al mundo y amarte a ti mismo.

El silencio que te dan los “yo, mi, me, conmigo” es agradable, grato y placentero. Te hace sonreír.

Un poco de silencio en el mundo, un poco más de “yo, mi, me conmigo” y todo iría mucho mejor. Sin contar los medios de comunicación, los partidos políticos, las instituciones financieras… y toda esa suciedad que no nos dejan ver lo más importante, que tú eres tú, alma individual, pasa un rato con tu, ‘ti’, te, contigo.

Sanlppms.