ABORTO

Intento ver el fin o el motivo de la futura reforma de la ley y no lo consigo.

Si es por proteger a la natalidad debido a que dentro de unos años se complicará todo el sistema, que cambien de una el régimen de pensiones. Ahora bien, eso quizá a la gente tampoco le guste, en el sentido de en una sociedad picaresca como la nuestra queremos que nos regalen siempre más y trabajar pues… menos.

Y sin embargo, me hablan de proteger la vida, qué bonito suena la verdad, y además se afianzan a un colectivo conservador para las futuras elecciones. Y es que nada más el nombre: Ley de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada. Fíjate que yo pensaba que me acortaba los derechos y ahora resulta que la ley los amplia, porque trata a la mujer embarazada que aborta como “víctima”, en vez de tratarla como una mujer o persona más que decide por sí misma. Además de airearse con valores de justicia, igualdad y fraternidad diciendo que “no hay embriones de primera y de segunda, como no hay personas de primera y de segunda”. Cuando todos sabemos que en las clínicas privadas quien pueda pagar abortará, acogiéndose al daño psicológico, de nuevo perjudicando a los más débiles.

Sé que es un tema complicado, porque tenemos derecho a la vida pero, qué es la vida. Y es ese el paréntesis donde los que intentan legislar se toman libertad para las interpretaciones. Sin embargo, recordando aquel libro de J.S. Mill, Sobre La Libertad, recuerdo que la libertad propia acaba donde empieza la de otro. Podemos interpretarlo de dos maneras, una, la mujer que desea abortar, y la gente que se manifiesta para que no lo haga, esos que gritan y hablan pero, el día de mañana no tendrán que cuidar, dar de comer… y ANTE TODO Y PARA TODO DURANTE EL RESTO DE SU VIDA SER MADRE. Y otra, la libertad del concebido para vivir, y es ésta la relación más compleja. La mujer embarazada ¿acorta la libertad del concebido? o ¿es el concebido quien acorta la libertad de la mujer?

Este tema seguirá siendo polémico debido a que es algo tan humano, tan de corazón que no encontraremos una respuesta completa. No se puede hacer apologia ni fomentar el aborto pero, tampoco se puede obligar a las mujeres embarazadas a ser madres cuando su corazón no se lo está pidiendo porque entonces acabarías también con su vida, quizá ahora estarías asesinando otra parte de ella y sentenciando al futuro bebé a una no felicidad. Dudo que Dios desee eso también, cuando él te habla a través de tu alma, ésa que se encuentra en tu pecho.

Por todo ello, es un tema que no se debería de reformar tan a menudo como lo están haciendo, no se debe convertir en una tapadera polémica para otros temas, ni algo partidista. LA POLITICA HA DE TENER UN LÍMITE, y a mi sangre, a mi ser, no quiero que lo politicen.

Sanlppms.

PD. Y reconozco que me repatea que sea un hombre quien lo proponga, no sé el equipo que llevará detrás pero, vete a ser padre y a educar en tus creencias a tu hijos y no a mí.

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