En los días como hoy…

Todos los días de mi vida pienso en ti en algún momento y suelo sonreír por la suerte que he tenido de conocerte y de tenerte en mi vida.

Sin embargo, en los días como hoy, cuando me dan una buena nueva me vienes al pecho más que a la mente y lloro. Mis lágrimas desatan la tensión que supone saber que ya nunca te volveré a ver, que no estás aquí para recibir la noticia y que no estarás para conocer a tu nieto.

En días como hoy te echo aún más de menos. Me entristece sentir que nunca más una alegría podrá llegar a ser completa, pues me faltará compartirla contigo, ver tu rostro iluminado por tu bella sonrisa llena de amor, llena de ángel.

Je t’aimais, je t’aime, je t’aimerai.

Siempre en mí, más tú que yo. Seguiré aprendiendo de tu recuerdo y continuaré el camino que emprendí junto a ti.

Prometo mirar siempre al punto más alto del lugar donde me encuentre para orientarme y no perderme, para inspirarme y no perderte. Tal como me lo explicaste.

Y prometo saber transmitir la alegría, el encanto, la calidez, el optimismo, el movimiento, la generosidad, la gracia, el amor… que siento gracias a ti, a todo aquel que venga para quedarse y, también, a los que tan sólo estén de paso, pues es esa la mayor enseñanza de vida que me han dado, que me has dado. ENTREGAR. Ayúdame y te habré ayudado*.

Gracias, papá.

Sanlppms.

*Letra de la canción Pero A Tu Lado, Los Secretos.

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Hoy me ha sonreído

Esta mañana he vuelto a ver a ese hombrecito mayor desde lejos, con su paso pausado. Me he acordado que ya había escrito sobre él, y he recuperado las siguientes palabras del mes de mayo.

Hoy me ha sonreído.
Estaba en la sala de estudio, ya cansada y con hambre, pero, sin haberme acabado la materia. Así pues, fui a comprarme algo para cenar y decidí tomármelo en un banco, sentada y contemplando a la gente que pasaba.
Ahí estaba yo, calmada y contenta por la determinación de volver a entrar a estudiar de nuevo, saboreando mi porción de pizza de verduras, cuando alcé la vista y lo vi.
Era un hombre más viejo y más bajo, con la chepa más corva que la que él tenía, pero, con su mismo tono de piel y la misma pose al caminar tranquilamente, con las manos entrelazadas por detrás, en la espalda. Estaba mirándome y, justo dio un paso colocándose enfrente de mí, me sonrió. Él me sonrió, él me sonríe.
No sé el motivo de mi percepción, si ya he dicho que no era igual que él, mas me advino la sensación que estaba allí.
Él sigue conmigo, independientemente donde su cuerpo yace. Su alma me ha sonreído.

Sanlppms.

Te diré: respirando.

Si me preguntas cómo empecé, te diré: respirando.

Si me dices cómo estás, te diré: respirando.

Si quieres saber a dónde voy, te diré: a respirar.

Si quieres saber cómo acabaré, te diré: dejando de respirar.

Es simple, es sencillo. Te dicen que tienes que seguir a tu corazón, y cuando éste te dice nada… limítate a respirar.

Sanlppms.